50 años del Ford Mustang

Hace poco escribía sobre los 50 años de los motores Hemi, y hoy toca otro 50 aniversario: el del Ford Mustang.

El día 17 de abril de 1964 Ford presentó un coche de toques deportivos y coste reducido dirigido a los más jóvenes. Hacía poco que los fabricantes se habían dado cuenta de que los chavales que acababan de sacar el carné de conducir era un target poco explotado, y el Mustang fue un experimento de Ford para tantear al nuevo público. Un experimento que salió mucho mejor de lo que cualquiera podía imaginarse.

El Mustang original, presentado el 17 de Abril de 1964 (fuente: hemmings.com)

El Mustang original, presentado el 17 de Abril de 1964 (fuente: hemmings.com)

No voy a decirles más, porque ya escribí una vez sobre el Mustang, y sobre una variante que hizo Shelby, y sobre otra variante que se hizo famosa por una película. Ha habido Mustangs de sobra por aquí. Hoy vamos a hablar de la celebración.

El Mustang del Empire State Building

En 1965 Ford estaba inmersa en la promoción de su nuevo éxito, y a algún ejecutivo o creativo publicitario se le ocurrió poner un Mustang donde nadie hubiera puesto antes un coche: la terraza del Empire State Building.

Mustang del 1965 en el Empire State Building (fuente: www.gtspirit.com)

Mustang del 1965 en el Empire State Building (fuente: www.gtspirit.com)

Hay un artículo muy completo en El Mundo con los detalles. Lo más destacable, que no era posible subirlo con una grúa, ni en el ascensor; así que los mecánicos de Ford lo cortaron en tres trozos, los subieron en el ascensor, y los reensamblaron en la terraza. Para el 50 aniversario se hará lo mismo, pero con un modelo GT del 2015. Como es un coche más grande, los mecánicos tendrán que cortarlo en más trozos que el Mustang original, y luego montarlo en menos de 6 horas.

Mustang GT de 2015 (fuente: www.gtspirit.com)

Mustang GT de 2015 (fuente: www.gtspirit.com)

Caravana de Mustangs

Aunque subir un coche al Empire State Building es un stunt impresionante, me ha gustado más la iniciativa del Mustang Club of America, que va a coordinar una marcha de los coches de sus miembros desde Oklahoma a Las Vegas y la Charlotte Motor Speedway, en Carolina del Norte. Pararán en varias ciudades durante su viaje, dando a los ciudadanos la oportunidad de contemplar de cerca el icono de los muscle cars. No será la única marcha de los Mustang: otra asociación, la Mustangs Across America, llevará su manada de caballos salvajes desde Los Angeles a la Charlotte Motor Speedway. Ambas llegarán el día 16 a su destino, lo que significa que la pista de competición de Charlotte será, durante un día, un santuario de Mustangs.

Quién pudiera estar allí para verlo.

Itinerario de la marcha Mustangs Across America (fuente: mustangsacrossamerica.com)

Itinerario de la marcha Mustangs Across America (fuente: mustangsacrossamerica.com)

 

“Curso de ética periodística”

Los que tengan algunos años sabrán a qué se refiere el título de este post. Recordarán que a finales de los 90 hubo un programa llamado “Caiga quien caiga” en Telecinco, dirigido por el Gran Wyoming, que se hizo famoso por gastar bromas y hacer preguntas impertinentes a personajes famosos de todo tipo, especialmente políticos. Sus componentes vestían a lo Reservoir Dogs: traje y corbata negros, camisa blanca y gafas oscuras. Fue un programa muy popular; tanto, que los políticos pasaron de ignorar a sus periodistas cuando les gritaban preguntas a recibirles en la Moncloa.

Una de sus secciones más conocidas se llamaba “Curso de ética periodística”, de la que se encargaba Juanjo de la Iglesia. En ella se mostraban titulares polémicos aparecidos en la prensa y se recomendaban versiones más correctas. La estructura siempre era la misma: primero se presentaba el titular original, explicando por qué no era adecuado; luego se presentaba una opción que ahondaba en su incorrección, llevándola al extremo; y al final se recomendaba una versión más neutra o mejor redactada.

Hoy les pongo un ejemplo claro de lo que Juanjo mostraría en su sección. Lo incluyo como captura de pantalla porque nunca se sabe si desaparecerá de la web en algún momento. Es de El País, día 24 de febrero de 2014:

elpais-evole-20140224

Según la definición de la RAE, “patraña” significa:

Mentira o noticia fabulosa, de pura invención.

Así que, técnicamente, no se puede decir nada malo del titular. El documental es ficticio, inventado, así que encaja en la definición de “patraña”. Pero como es obvio para cualquiera que haya leído un libro o dos, tiene unas connotaciones muy negativas. El País se ciñe a la definición de “noticia fabulosa, de pura invención”, pero la que quiere transmitir es la otra: “mentira”. Y con “mentira”, además, quiere sugerir algo más negativo: mala intención, ganas de hacer daño, ganas de molestar. O quiere llamar la atención con un titular manifiestamente mejorable y recibir miles de visitas cabreadas, como la mía. Que también podría ser. Todo arde con la chispa adecuada, que decía Bunbury.

Cuando acudimos a un periódico (o cualquier otra fuente de noticias) no buscamos opinión, sino hechos. Buscamos información, saber qué ha pasado para hacernos una opinión propia (salvo que leamos prensa rosa o deportiva, que son otro mundo). Acepto que el medio introduzca sutilmente su “spin”, dejando ver que hay una opinión detrás que puede o no ser distinta a la mía; pero no me gusta que me la grite a la cara con medios tan burdos como éste, porque me está diciendo qué debo pensar.

En el espíritu del “Curso de ética periodística”, si lo que quiere decir El País es que Évole ha querido molestar a todos esos televidentes, para hacer que se sientan mal, podría haberse dejado de sutilezas y haber usado un titular como éste:

 Las mentiras de Évole sobre el 23-F engañan a 5,2 millones de pardillos

Pero como es obvio, yo recomendaría otra versión del titular:

Évole bate récords con su falso documental sobre el 23-F y logra 5,2 millones de espectadores

Sólo con cambiar una palabra el titular se convierte en lo que debería ser: una forma breve y objetiva de informar sobre un hecho.

50 aniversario de los motores “hemi”

Hace unos días salió en Hemmings.com esta noticia: “Mopar celebrates 50 years of the 426 Hemi engine”. Me sonaba eso del motor “Hemi”, porque aparecía en muchos “muscle cars” originales o reformados. Y como no tenía ni idea de qué significaba, y a lo mejor ustedes tampoco, decidí enterarme y contárselo.

No esperen una explicación técnica demasiado elaborada: hice la obligatoria búsqueda en Google y encontré una explicación muy buena en HowStuffWorks, a la que les remito si tienen dudas. Yo sólo les contaré el resumen muy resumido, para que parezca que sé de lo que hablo aunque no sea así.

La palabra “Hemi” viene de “hemiespherical”, o “semiesférico” en español, y se refiere a la forma de la parte superior de la cavidad del cilindro. Voy a robarle una imagen a HowStuffWorks para que lo vean mejor:

Diseño básico de un motor "Hemi" (fuente: howstuffworks.com)

Diseño básico de un motor “Hemi” (fuente: howstuffworks.com)

Repasemos brevemente el funcionamiento básico de un motor de combustión: a través de un conducto se suministra al cilindro (la cavidad donde se lleva a cabo la combustión) una mezcla de aire y combustible. Cuando el pistón sube, comprime la mezcla. En ese momento la bujía genera una chispa, la mezcla estalla e impulsa el pistón hacia abajo, reiniciando el ciclo.

Hasta febrero de 1964, los motores usados en los coches que corrían en Daytona 500 eran del tipo llamado “flathead”, o “cabeza plana”. La cavidad del cilindro tenía un “techo” plano, contra el que se lanzaba el pistón y en el que se introducía la mezcla de combustible. La fabricación de un motor así es sencilla, y sobre todo, barata. Perfecta para un motor destinado a las masas. Pero en ese mes, Chrysler presentó un nuevo motor, en el que la cavidad del cilindro tenía un techo semiesférico. Otro cambio importante es que las válculas de admisión (por donde entra la mezcla de aire y combustible) y expulsión (por donde salen los gases generados tras la combustión) están situadas en lugares opuestos del techo de la cavidad del cilindro, en lugar de aparte, como en un motor “flathead”.

La mayor ventaja del motor Hemi es que concentra más la combustión, y eso la hace más eficiente; además, las válculas opuestas y de mayor tamaño facilitan la circulación de gases, aumentando el rendimiento del motor (explicación ultra-resumida; ver el artículo de HowStuffWorks para ver la explicación de verdad). Así que cuando Chrysler arrasó en Daytona 500 gracias a este motor, no sólo creó un hito tecnológico: también creó una leyenda.

 

“Funcionar bien”, “funcionar mal”

Ésta es una de esas entradas que refuerzan mi reputación de pilkunnussija.

Desde hace un tiempo tengo dudas siempre que escribo que algo “funciona bien” o “funciona mal”. Porque, si algo “funciona bien”, ¿no es lo mismo decir “funciona”, sin calificativos? Y si funciona mal, ¿no es lo mismo que decir “no funciona”?

Usar “funciona mal” es justificable. Puedes decir que algo “funciona mal” cuando hace parte de su trabajo bien y otra parte mal. Por ejemplo: si mi coche funciona, pero hace más ruido del normal, puedo decir que “funciona mal”. Si mi ordenador se cuelga de vez en cuando, “funciona mal”.

Pero todavía no he encontrado una justificación razonable para “funcionar bien”. Si funciona bien, es que funciona; hace su trabajo correctamente; cumple con su función. No hay matices: si “funciona bien”, es que funciona. Y punto.

¿Obsesivo yo? Qué va.

 

El “Códex Argenteus”

Si vieran esta imagen, sin saber nada sobre ella, ¿qué dirían que es?

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Lo primero que pensé cuando la vi fue “Moria”. Esta página podría haber sido sacada de una inscripción en la roca de la ciudad enana abandonada de “El Señor de los Anillos”. El estilo rúnico de las fuentes y los arcos en el pie de página invitan a pensar así.

Pero esta página pertenece a un libro real, el “Códex Argenteus”, una traducción de la biblia hecha en el siglo IV por el obispo Ulfilas (o Wulfilas, según las fuentes). Su particularidad es ser la única muestra existente del idioma en que está escrito: el que hablaba Alarico, que depuso a un emperador romano, colocó a otro de su designio, lo quitó luego y saqueó Roma; el que hablaba Ataulfo, su hermano, que dirigió a su gente hacia España y el sur de Francia; el que hablaba Teodomiro, que años después de Alarico conquistó roma y fundó un reino en Italia; el que hablaban los abuelos de Roderico (“Rodrigo”), que facilitó la invasión de la península ibérica por los moros; y el que hablaban los antepasados de Pelayo, el que inició la reconquista.

Seguro que ya lo han adivinado: estoy hablando del godo, el idioma de los germanos que llegaron a las tierras del imperio romano en el siglo III desde Escandinavia, que Roma llamó “godos”. Se dividían en ostrogodos (los “godos del este”), que estuvieron aliados con Atila, y visigodos (los “godos del oeste”), foederati de Roma. Ambos pueblos abandonaron su lenguaje original a medida que se “romanizaron” y se convirtieron al cristianismo (primero como arrianistas, luego como católicos). En el siglo VI ya casi nadie lo hablaba, pero por suerte tenemos el trabajo de Ulfilas para recordarnos que existió.

 

 

“Eleanor”

Después de un pequeño hiato en la publicación de entradas sobre coches clásicos, vuelvo con fuerza. Damas y caballeros, les presento a “Eleanor”.

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“Eleanor”, de la película “60 segundos” (fuente: hemmings.com)

Si han visto la película “60 segundos”, lo habrán reconocido. Es un Mustang Fastback del 1967, el “coche de los sueños” del protagonista de la película. En esa película sólo había dos cosas buenas: este coche y Angelina Jolie. Bueno, y también Vinnie Jones.

El coche ha sido subastado recientemente por un millón de dólares. Si les parece mucho, prepárense porque no fue el más caro: ese honor corresponde a otro Mustang, el Shelby GT 500 “Super Snake” (del que ya he hablado por aquí), que se vendió por 1.3 millones. Ahí es nada.

Datos técnicos, copiando y pegando de la noticia en hemmings.com:

Sold in “movie used” condition with minor repairs, the car featured a 351-cu.in. Ford V-8 rated at 400 horsepower, a four-speed manual transmission (complete with a Go-Baby-Go Line Lock button atop the shift knob), four-wheel disc brakes, a lowered coilover suspension, PIAA driving lights, a non-function nitrous oxide system and a distinctive fiberglass body kit sketched by designer Steve Stanford.

Si tienen unos euros para invertir, ya saben qué pueden hacer con ellos.