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Los “niños de los 80” tuvimos mucha suerte con el cine. Nos tocó una época en la que hubo películas fantásticas, en parte gracias a directores como George Lucas y Spielberg, pero también gracias a otros como Robert Zemeckis: director de “Forrest Gump”, “Náufrago”, “Quién engañó a Roger Rabbit” … y “Regreso al futuro”.

Esa película nos mostró un coche que aquí no veríamos nunca, uno de esos productos netamente americanos: grandes, deportivos y de aspecto espectacular. Estoy hablando del DeLorean, o para ser precisos, el DMC-12.

Delorean de 1981 (fuente: hemmings.com)
Delorean de 1981 (fuente: hemmings.com)

One hit wonder

La empresa DeLorean fue creada por John DeLorean en 1975. Tuvo una vida breve: en 1982 entró en bancarrota y sus acreedores se repartieron sus restos. Sólo fabricó un coche, el DMC-12. El primer prototipo apareció en 1976, y entró en producción en 1981. Sólo se fabricaron 9000 unidades.

Irónicamente, cuando protagonizó la película “Regreso al futuro” (1985), la compañía ya había dejado de existir. Zemeckis escogió el DMC-12 por sus puertas “ala de gaviota”, para darle un aspecto de nave alienígena.

Un coche y una historia

El coche de hoy apareció el 12 de septiembre en hemmings.com. Pertenece a Ian Yanagisawa, que cuando fue despedido decidió darse unas vacaciones viajando a través de los EEUU en el DeLorean de su madre, comprado cuando los niños se fueron de casa. Cuando se cansó de él, Ian lo adoptó y le hizo varias mejoras. Luego le despidieron, y antes de reincorporarse al mercado laboral, necesitaba desconectar un poco. Él lo explica así:

En algún momento necesitaré un trabajo, pero primero necesito alguna prueba de que el mundo no es tan frío ni impredecible como el ambiente corporativo en el que llevaba viviendo un tiempo. Aparte de quitarle el polvo a mi currículum, he decidido pasar cierto tiempo renovando mi optimismo. Necesito ver las cosas desde lejos, por decirlo así. Necesito poner esta decepción en un contexto más amplio y redescubrir el tipo de fe y esperanza que es tan difícil de encontrar y mantener estos días. Así que decidí hacer un viaje por carretera. Y no uno cualquiera. Decidí agarrar mi DeLorean y conducir hacia el atardecer para visitar sitios en los que no había estado, ver gente que no veo nunca y descubrir hasta dónde puedo ir en este poco fiable pero querido vehículo.

En el momento del artículo, Ian llevaba 12000 millas, y esperaba hacer unas 10000 más. Para los interesados, ha ido contando su viaje en su weblog.

 

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